Me cuesta admitir que he
crecido, no he crecido mucho pero lo suficiente. Es realmente difícil tener que afrontar
la realidad de que ya no tengo los mismos privilegios que solía tener al ser
menor de edad, al estar en el colegio, al… ser una menor, punto.
No estoy segura de que sea así para
todos pero puedo decir con alguna seguridad que a muchos nos pasa.
He pasado por lo que quiero
denominar “El Túnel de la Desesperación Post-Bachillerato” y no ha sido fácil.
Estos últimos años me cayeron como agua fría. ¿Cómo es eso de que tengo que
estudiar algo que no me gusta? ¿Es en serio? ¿Mi noviazgo se acabó y tengo que
lidiar con eso sola? ¿Cómo que mis amigos del colegio tienen vidas propias? Y aún
más cuestionamientos que causaron una guerra civil interna que termino en
muchas lágrimas, desesperación y otras actitudes muy vergonzosas de mi parte pero
creo que ya estoy estable. (Cuestionable pero vamos a mantenernos positivos)
Estar en el colegio era tan simple
y cómodo, al menos lo fue para mí. (Lectores que siguen en bachillerato,
disfruten de ese tiempo) Es tan sencillo simplemente andar por la vida
sintiendo que problemas menores son monstruos y que un problema en el salón es
básicamente una guerra civil, sentir que el uniforme es tu mayor enemigo y que
el que tu mama te buscara temprano de una fiesta era otra prueba de que es el
demonio y debe ser exterminado con miradas odiosas por las próximas semanas…
Extraño sentir que mis problemas insignificantes valían algo, que eran lo más
importante del mundo y nadie, absolutamente nadie podría jamás entender lo
mucho que me dolía que mi crush no me viera en clase Y SI MAMA, ES MI VIDA Y LA ESTAS ARRUINANDO. (Admito que
caí en el estereotipo de gritar eso varias veces a mi mama, cosa que ahora me
resulta jocoso y muy vergonzoso)
Todo esto me ha permitido
reflexionar acerca de un fenómeno por el pasamos, el ser empujados fuera del
nido, metafóricamente. En mi caso fui expuesta a una realidad macabra y cruel
que me movió el piso, a nadie le importa que estés pasando un mal rato con
problemas menores. Claro, a tus amigos y familia, tal vez pero en general este
tipo de eventos no resultan particularmente importantes dado a que de alguna
forma difícil de procesar no lo son, duelen pero no son fin de mundo.
Crecer representa el entrar en razón
de que un pleito con un amigo no es tan importante si la amistad vale y los dos
se quieren, que el uniforme no es tan terrible y que peor es tener que elegir
tu ropa todos los días pensando también en si en el metro existe la posibilidad
de que sufras de un tan reconocido “recoston”. Es saber qué hecho de que te
recojan temprano de una fiesta es por la seguridad de tus padres y la tuya, que
solo lo hacen por tu bien y que si tu crush no te ve en clase no es el fin del
mundo, posiblemente te lo termines agarrando en una fiesta.
Crecer rompe la ilusión, crecer es
un martillo que destruye la pared de cartón para mostrar que detrás de tus
cuatro paredes existe un mundo multicolor de miles de personas miserables y
problemas reales y dolorosos.
Al crecer note que la apatía juvenil
puede ser depresión y que el llorar de la nada puede ser una señal de que
tienes problemas hormonales y que algunas personas no tienen mama para
buscarlos y mantienen a su familia a pesar de tener tu misma edad. Crecer te
hace notar que eres un minúsculo grano de arena en un mundo enorme de granos de
arena y que todo lo que considerabas que era de importancia tal vez no sea tan
monumental.
Pero, lector amigo, crecer no es
todo malo. Crecer también te da libertad para tomar decisiones en tu vida que
de joven no podías considerar bien, te enseña a elegir tus batallas y a tus
amigos y crecer te lanza a un mundo nuevo en el que tú eres parte de la estadística
real y que por fin sientes que tu opinión importa. Crecer te da la posibilidad
de hablar y que la gente tome en serio lo que dices, te permite crearte e idear
el tú que realmente eres y no el que aún no se forma.
Tal vez por eso crecer es
aterrador, aun me aterra y a pesar de eso estoy ansiosa por saber que me depara
este proceso de crecimiento continuo y agotador.
Excelente, mucho valor de tu parte al expresarte de esa forma, seguramente muchas personas se identifican.
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