Creo que a nadie sorprenderé
diciendo que el 2016 fue un año difícil, no soy la primera ni seré la última en
decirlo y con bastante evidencia mantengo que este año trajo cosas complicadas
de digerir con los eventos del 8 de noviembre en el que el rostro para la nueva
era para el odio politizado fue electo presidente.
Queridos lectores, vivimos en una
época que no tiene precedentes y siento que muchas veces olvidamos por completo
lo fantástico e impresionante que es el tener lo que tenemos hoy en día, el que
me lee lo puede estar haciendo desde su teléfono, su tablet o su computadora,
no creo que lo hagan desde un wii pero si quisieran podrían hacerlo, el punto
es que tenemos tantas posibilidades y maneras de estar informados hoy en día
que es fácil olvidar que en el pasado la
conexión simple no existía. Existe lo
llamado fenómeno de la globalización que en esencia busca describir la conexión
e integración que se tiene a nivel mundial, este es un concepto principalmente económico
pero puede ser visto desde cualquier ángulo y entenderse de todos modos,
estamos viviendo cada vez más cerca uno del otro.
Cada día, en lo personal, me
siento más cerca de aquellas personas que no conozco pero que veo en mis redes
sociales y en historias plasmadas por mi pantalla de la realidad afuera de mi
burbuja (que tampoco es que estemos atrás con la vista fea en Venezuela, si
estamos siendo honestos) y no sé cuántos de ustedes siguen noticias pero es difícil
no sentirse movido al leer de las tragedias en Siria y los ataques a las
escuelas en EEUU, leer de madres que pierden a sus hijos por una bomba, de
personas que atropellan a docenas por razones que es posible que nunca logremos
saber, pero lo importante es que tenemos en la cara la verdad, la noticia y el
titular. Con grandes letras rojas tenemos la brillante advertencia de que lo
que vemos es real y está pasando a un viaje en avión de distancia.
Tal vez a veces es fácil olvidar la
verdad cuando la estás viendo tanto y aquí en particular se vive del chiste y
la jodedera así que no es difícil creer que no nos tomamos a pecho lo difícil que
nos pasa por delante. No logro terminar
de entender cómo es que podemos ver una situación dolorosa y pasarle por
delante como si nada pasara cuando toda nuestra vida hoy en día es el estar conectados
a una herramienta de comunicación e información… gente, el teléfono no es solo
para Candy Crush.
Ahora hablemos de Trump, asumo
que sabían que para esto venia yo.
Mi primera gran decepción política
(extranjera, Dios sabe que he tenido decepciones políticas nacionales para
regalar de aguinaldo) este año fue el Brexit, esta fue la primera vez que
pudimos ver a los ojos el miedo a los extranjeros puesto en papel en mucho
tiempo. La población de Gran Bretaña voto y decidió salirse de la Unión Europea
dada la situación con los inmigrantes Sirios y el miedo que sentían de tener a
toda esa piltrafa en su país que ha sido el epitome de un pilar de tradición y ¿cómo
se atreve esa gente a entrar con sus caras sucias y sus ganas de salir
adelante? Lectores, que gran decepción sentí ese día.
Ahora tenemos a Donald Trump,
magnate y cheeto con peluquín sin experiencia política que viene a gritarle al
pueblo Americano que voten por el para regresarle el brillo a su país que fue
construido con los valores de sus padres y con manos sudadas creció a ser una
potencia. Ok, nada de eso suena tan terrible hasta que escuchas el resto del discurso
y notamos el odio que sale de su boca. Presidente Trump habla de los latinos
como si fuésemos cucarachas dispuestas a poner huevos en su despensa y de los
musulmanes como asquerosos roedores listos para derrumbar la piedra angular de
su tan querido país y este hombre gano las elecciones.
Donald Trump hablo libremente de
abusar a las mujeres, de tocarlas sin su consentimiento, explícitamente dijo
que el valor de una mujer viene asociado con su peso y se ha referido a los
embarazos como un estorbo para una compañía y ese hombre gano las elecciones.
¿Sera que él no ha visto las
caras de aquellos que sufren por un futuro mejor? ¿Sera que Trump no sabe que
su país se construyó con las manos de personas que huyeron de su propia tragedia?
¿Sera que el americano promedio ignora que su vecino es hijo de inmigrantes y
que el también? No todo lo blanco viene de la misma olla amigos, todos somos un
poquito de todo.
No tengo palabras para describir
lo que siento ahora, lectores. No es mi país y me duele por ellos, me duele que
tengan en su población a personas que le compren a un hombre de negocios ese
slogan. Me duele por ellos el tener que vivir con la confirmación de que un
derecho fundamental se puede ver como un estorbo para su gobierno y más me
duele por ellos que los racistas, sexistas y ciegos tengan una voz alta y clara
ahora, encima de la mano de un hombre con un reality show.
Es un triste día amigos míos, un
muy triste día para todos los que sabemos que la forma de hacer las cosas no es
con la distancia si no con la cercanía.
Sin mas nada que agregar, se les
quiere mucho
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